ISO 9004:2018 Edgar Vasquez

 Aunque actualmente no hay un estándar consensuado que mida este tipo de acciones con respecto a la responsabilidad social corporativa dentro de las empresas, sí es cierto que se trata de uno de los factores que a los que más se le ha prestado atención en los últimos años a la hora de clasificar los diferentes tipos de empresas donde se le analiza su valor añadido con respecto a otras del sector. Los valores ambientales y culturales. También están muy presentes en esta nueva edición, prestando especial interés en analizar la manera en la que las empresas alcanzan la eficiencia organizativa; también se debe considera fundamental la implicación activa de la alta dirección en el contexto organizativo dentro de las organizaciones. Un aspecto muy relacionado con la agilidad de la empresa y una mejora en la eficiencia organizativa de la misma y para culminar, no hay que olvidar un aspecto ya presenté en la anterior versión de la ISO 9004:2009, que destaca la autoevaluación como herramienta de análisis del grado de cumplimiento de los requisitos recogidos en la norma, así como en otras certificaciones de la familia ISO 9000 ya certificadas previamente. Esta autoevaluación contribuirá a poder prestar atención a la infraestructura y el entorno de trabajo, teniendo en cuenta los problemas tato externos como internos que afectan a la compañía. La norma en concreto no está diseñada para una certificación, pero incluye una herramienta de mejora y autoevaluación, que ayudara a las organizaciones a evaluar el nivel de madurez de los diversos componentes que conforman sus sistemas, así como identificar y priorizar las posibles aéreas de mejora, esto ayuda a las organizaciones a pasar a un nivel superior de la ISO 9001, abordando temas como la alineación, el despliegues de estrategias, políticas y los objetivos dentro del contexto más amplio de la visión, la misión, los valores y la cultura organizacional entre otras. Es necesario crear conciencia acerca de la importancia y el papel del cliente para la empresa, cuando visualizamos al cliente como un integrante más de la cadena de proceso y no comprendemos su importancia podemos caer en el error de diseñar y gestionar procesos que en realidad no ofrecen valor agregado y adicional a esto, donde más bien podríamos realizar mediciones cuyo enfoque no gire en torno a la satisfacción de las partes interesadas. De manera inicial es necesario asegurar el cumplimiento de los requisitos del cliente de manera que se superen las expectativas del mismo, para esto la planeación estratégica de todas las áreas funcionales de la organización deben girar en torno a cumplir este objetivo y esto se logra con procesos óptimos y mediciones asertivas. Cuando hablamos de procesos enfocados en el cliente debemos pensar no solo en los procesos relacionados con la venta, sino también en aquellos procesos previos a la adquisición, cuando los clientes aún son potenciales y no han adquirido el servicio; Esto sin dejar de lado los procesos post venta, si son productos aquellos procesos posteriores a la entrega y de cuyo éxito depende una nueva compra y para el caso de las empresas de servicios procesos que aseguren la continuidad y satisfacción por todo el tiempo de relación comercial. En pocas palabras, podemos decir que esta norma proporciona herramientas que apoyan a las organizaciones que buscan el éxito y desean mantenerlo a través del tiempo mediante su continua autoevaluación, integrando todos los factores que intervienen diariamente en la realización de sus actividades.

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